Prot. N.º 008/2026
DECRETO DE CONCESSÃO
Aos que a este lerem, graça e paz da parte de
Deus, o Pai, e de Jesus, nosso Senhor.
O Dicastério para o Culto Divino e a Disciplina dos Sacramentos, a quem compete promover a sagrada Liturgia da Igreja Latina e zelar pela digna observância das normas concernentes aos santos mistérios, considerando a necessidade de favorecer o crescimento espiritual dos fiéis e fomentar uma participação mais intensa e frutuosa na vida litúrgica da Santa Igreja;
considerando que a Solenidade de Pentecostes ocupa lugar eminente entre as celebrações do Ano Litúrgico, pois nela a Igreja comemora a gloriosa efusão do Espírito Santo sobre a Bem-aventurada Virgem Maria e os Santos Apóstolos reunidos em oração no Cenáculo, dando início à missão evangelizadora que, por mandato de Cristo Senhor, haveria de alcançar todas as nações;
considerando que a tradição da Igreja sempre reconheceu nas vigílias sagradas tempos privilegiados de oração, de vigilância espiritual e de preparação interior para a celebração dos divinos mistérios, sendo elas ocasiões especiais de graça e renovação do fervor dos fiéis;
considerando que numerosos Pastores, ministros ordenados, comunidades religiosas, associações de fiéis e demais realidades eclesiais expressaram o desejo de favorecer uma participação mais ampla e espiritualmente frutuosa do povo cristão na preparação para a Solenidade de Pentecostes;
considerando, ademais, a utilidade pastoral de se proporcionar aos fiéis maior oportunidade para reunir-se em oração, escuta da Palavra Divina, celebração dos sacramentos, adoração e invocação do Espírito Santo, para que a Igreja continue renovando-se continuamente por sua ação santificadora;
depois de examinar prudentemente as circunstâncias e reconhecendo os frutos espirituais que podem advir desta concessão;
por força da autoridade conferida a este Dicastério pelo Romano Pontífice e segundo as competências que lhe são próprias, por meio do presente Decreto CONCEDE-SE a faculdade para que a Solene Vigília de Pentecostes possa ser legitimamente iniciada a partir desta sexta-feira, após as dezoito horas (18h), permanecendo em vigor as demais prescrições estabelecidas pelos livros litúrgicos e pelas normas universais da Santa Igreja.
Estabelece-se que, durante a referida celebração, sejam cuidadosamente observadas as rubricas prescritas no Missal Romano e demais textos aprovados pela autoridade eclesiástica competente, de modo que a dignidade própria da Liturgia seja plenamente preservada.
Poderão ser inseridos, conforme as normas litúrgicas e a prudência pastoral, momentos adequados de:
– proclamação solene da Palavra de Deus;
– cânticos e hinos ao Espírito Santo;
– oração comunitária;
– adoração ao Santíssimo Sacramento;
– celebração do Sacramento da Penitência;
– invocação dos dons e frutos do Espírito Santo;
– outras expressões legítimas de piedade aprovadas pela Igreja.
Exortam-se os Pastores da Igreja, especialmente Bispos, Presbíteros e Diáconos, a conduzirem os fiéis para uma participação consciente, ativa e piedosa, para que esta celebração não seja apenas uma reunião exterior, mas uma verdadeira experiência espiritual que leve os corações a acolherem a ação renovadora do Paráclito.
Convida-se igualmente todo o Povo de Deus a unir-se em perseverante oração, recordando o testemunho da Igreja nascente descrito nos Atos dos Apóstolos:
"Todos eles perseveravam unanimemente na oração, juntamente com algumas mulheres, entre elas Maria, Mãe de Jesus." (At 1,14)
Que o Espírito Santo, Senhor que dá a vida, derrame abundantemente seus dons sobre a Igreja, fortaleça os ministros sagrados, santifique os fiéis, confirme os vacilantes, anime os que trabalham na evangelização e faça resplandecer no mundo a luz de Cristo.
Por fim, determina-se que este Decreto seja devidamente promulgado e levado ao conhecimento dos fiéis e daqueles a quem compete sua execução.
Nada havendo em contrário, permanecem revogadas quaisquer disposições que se oponham ao presente ato.
Dado em Roma, na sede do Dicastério para o Culto Divino e a Disciplina dos Sacramentos, aos vinte dias do mês de maio do Ano do Senhor de dois mil e vinte e seis, no Primeiro ano do Pontificado de Sua Santidade Pio.
† Card. Santiago Gomez Gonzalias
Secretarius
Prot. N.º 008/2026
DECRETO DE CONCESIÓN
A quienes lean esto, les deseo la gracia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.
El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a quien compete promover la sagrada Liturgia de la Iglesia Latina y velar por la digna observancia de las normas relativas a los santos misterios, considerando la necesidad de favorecer el crecimiento espiritual de los fieles y fomentar una participación más intensa y fructuosa en la vida litúrgica de la Santa Iglesia;
considerando que la Solemnidad de Pentecostés ocupa un lugar eminente entre las celebraciones del Año Litúrgico, pues en ella la Iglesia conmemora la gloriosa efusión del Espíritu Santo sobre la Santísima Virgen María y los Santos Apóstoles reunidos en oración en el Cenáculo, dando inicio a la misión evangelizadora que, por mandato de Cristo Señor, habría de alcanzar a todas las naciones;
considerando que la tradición de la Iglesia siempre ha reconocido en las vigilias sagradas tiempos privilegiados de oración, de vigilancia espiritual y de preparación interior para la celebración de los divinos misterios, siendo ellas ocasiones especiales de gracia y renovación del fervor de los fieles;
considerando que numerosos Pastores, ministros ordenados, comunidades religiosas, asociaciones de fieles y otras realidades eclesiales han manifestado el deseo de favorecer una participación más amplia y espiritualmente fructuosa del pueblo cristiano en la preparación para la Solemnidad de Pentecostés;
considerando además la utilidad pastoral de proporcionar a los fieles una mayor oportunidad para reunirse en oración, escucha de la Palabra Divina, celebración de los sacramentos, adoración e invocación del Espíritu Santo, para que la Iglesia continúe renovándose continuamente por su acción santificadora;
después de haber examinado prudentemente las circunstancias y reconociendo los frutos espirituales que pueden derivarse de esta concesión;
en virtud de la autoridad conferida a este Dicasterio por el Romano Pontífice y según las competencias que le son propias, mediante el presente Decreto SE CONCEDE la facultad para que la Solemne Vigilia de Pentecostés pueda iniciarse legítimamente a partir de este viernes, después de las dieciocho horas (18:00), permaneciendo vigentes las demás prescripciones establecidas por los libros litúrgicos y las normas universales de la Santa Iglesia.
Se establece que durante la referida celebración deberán observarse cuidadosamente las rúbricas prescritas en el Misal Romano y en los demás textos aprobados por la autoridad eclesiástica competente, de modo que la dignidad propia de la Liturgia sea plenamente preservada.
Podrán incorporarse, conforme a las normas litúrgicas y a la prudencia pastoral, momentos adecuados de:
– proclamación solemne de la Palabra de Dios;
– cantos e himnos al Espíritu Santo;
– oración comunitaria;
– adoración al Santísimo Sacramento;
– celebración del Sacramento de la Penitencia;
– invocación de los dones y frutos del Espíritu Santo;
– otras expresiones legítimas de piedad aprobadas por la Iglesia.
Se exhorta a los Pastores de la Iglesia, especialmente a Obispos, Presbíteros y Diáconos, a conducir a los fieles hacia una participación consciente, activa y piadosa, para que esta celebración no sea solamente una reunión exterior, sino una verdadera experiencia espiritual que lleve a los corazones a acoger la acción renovadora del Paráclito.
Asimismo, se invita a todo el Pueblo de Dios a unirse en oración perseverante, recordando el testimonio de la Iglesia naciente:
"Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la Madre de Jesús." (Hch 1,14)
Que el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, derrame abundantemente sus dones sobre la Iglesia, fortalezca a los ministros sagrados, santifique a los fieles, confirme a los vacilantes, anime a quienes trabajan en la evangelización y haga resplandecer en el mundo la luz de Cristo.
Por último, se determina que este Decreto sea debidamente promulgado y comunicado a aquellos a quienes corresponde su ejecución.
Nada habiendo en contrario.
Dado en Roma, en la sede del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a los veinte días del mes de mayo del Año del Señor dos mil veintiséis.

