Prot. N.º 010/2026
DECRETO DE REHABILITACIÓN
“Los Obispos, constituidos por el Espíritu Santo, suceden a los Apóstoles como pastores de las almas y, en comunión con el Sumo Pontífice y bajo su autoridad, son enviados a perpetuar la obra de Cristo, Pastor Eterno”
(Cf. Christus Dominus, de Papa Pablo VI, n.º 2).
En el ejercicio de su misión, los Obispos están llamados a ser signos vivos de Cristo, el Buen Pastor, escuchando atentamente las mociones del Espíritu Santo y velando por el rebaño que les ha sido confiado. En unidad con el Santo Padre y en fidelidad a la Iglesia, se convierten en instrumentos esenciales para la edificación del Cuerpo Místico de Cristo.
Reconociendo la importancia del servicio episcopal en la conducción del Pueblo de Dios, este Dicasterio para los Obispos, actuando bajo la autoridad de Su Santidad, el Papa Pío I, y conforme a las disposiciones del Decreto Ministerium Ordinatum, establece lo siguiente:
Teniendo en cuenta las necesidades pastorales y la comunión eclesial, y en virtud de las facultades canónicas conferidas por el Sumo Pontífice, rehabilitamos y reintegramos al pleno ejercicio del ministerio episcopal al Revmo. Sr.:
I. Mons. Miguel Ángel Ramírez Escobar
Asimismo, le son atribuidos todos los derechos, encargos y dignidades inherentes al episcopado.
A partir de este decreto, Mons. Miguel Ángel Ramírez Escobar queda restituido al pleno ejercicio de su ministerio episcopal, pudiendo desempeñar las funciones propias del episcopado conforme a las disposiciones del derecho canónico y a las determinaciones de la autoridad competente, permaneciendo a disposición de la Santa Iglesia para el servicio pastoral que le sea confiado.
Te exhortamos, Mons. Miguel Ángel Ramírez Escobar, a perseverar en el celo pastoral, en la fidelidad a la misión recibida y en la plena comunión con el Santo Padre y con el Colegio Episcopal.
Que tu experiencia y dedicación sean puestas al servicio del bien del Pueblo de Dios y de la edificación de la Iglesia.
Invocamos la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Reina de los Apóstoles, para que te inspire y sostenga en tu vocación, fortaleciéndote en la caridad y en el testimonio de la fe.
